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¿Quién quiere ser empresario?

En una situación de crisis europea, los políticos dicen que favorecen la actividad emprendedora y alientan a los jóvenes a crear sociedades para que en el futuro sean capaces de generar puestos de trabajo. Lo que no se dice es que la ley sin embargo desincentiva el riesgo al exigirse multitud de comportamientos incluso al pequeño empresario que empieza.

Una sola lectura de los apartados que la Ley de Sociedades de Capital dedica a la responsabilidad y obligaciones legales de los administradores, junto a algunos artículos del Código Penal vigente, provoca que cualquier emprendedor con ganas se lo piense dos veces.

El problema de normas con sanciones tan graves como las del Código Penal, es que están redactadas por legisladores que en su gran mayoría no han pagado una sola nómina, no han constituido empresa alguna e ignoran totalmente los usos del mercado y los societarios.

Lo que quiero significar es de que las obligaciones que se imponen a los administradores se incumplen en el día a día sistemáticamente, y las consecuencias legales son exageradas, lejos de la realidad, pero en tanto que normas los tribunales deben cumplirlas.

El problema es, que tras la lectura de esos cuerpos normativos, yo no podría animar sin preocupación a mis hijos a que se conviertan en empresarios por los riesgos de mercado y legales que entraña dicha decisión. Va a ser verdad aquello de que “ es de locos montar una empresa” aun cuando es lo que más necesitamos en este momento..”

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